lunes, noviembre 09, 2009 Urdido por Osano-Wo a la(s) 6:10 p. m.
Desde hace muchos años, más de los que puedo recordar, veo cine. Ya sea en mis inicios con los VHS que grababa mi padre del videoclub, hasta ahora con los dvds y ripeos descargados de la red de redes. Y si bien soy bastante omnívoro con respecto a mis gustos cinematográficos, siempre he sentido debilidad por el género de la ciencia ficción. Así que en cierto modo era algo lógico empezar esta serie de críticas con una película de esa temática. Días extraños.



Corría el año 1995, y a James Cameron se le ocurrió una de esas historias que tanto les gustaba contar en los años noventa en cine. Una de esas historias de un mundo decadente, al borde del caos total, con sus gobiernos corruptos, su policía incapaz de mantener el orden y una segregación racial de órdago. Un expolicía de la brigada antivicio de Los Angeles, Lenny (Ralph Fiennes), se dedica a trafícar con una tecnología que haría palidecer a la realidad virtual. En realidad es eso, pero multiplicado por mil, haciendo que sintamos lo mismo que siente la persona protagonista de las que podríamos bautizar como “experiencias”. Sin límite alguno, mas allá del que se impone nuestro protagonista, que repite sin cesar que el no trabaja con muertes. Obsesionado con el recuerdo de su exnovia, Faith (Juliette Lewis), se dedica a malvivir haciendo chanchullos con sus cintas y a ver una y otra vez grabaciones muy subidas de tono (esta es básicamente, una película de esas que solo se emitían en La 2 a altas horas de la noche) en las que pasa muy buenos ratos con su amor perdido. Un famoso rapero mediático, Jerico One, muere en extrañas circunstancias, y esto unido a que una vieja amiga común de Lenny y Faith acude a el nerviosa y advirtiéndole que esta útlima esta en peligro, desencadenará una serie de eventos que no detallaré para no estropear la sorpresa al potencial espectador.

La película, con banda sonora del gran Graeme Revell (que muchos recordará por El cuervo) e incluso intervenciones musicales a cargo de la señorita Lewis (que tiene grupo desde hace unos cuantos años), tiene un argumento que entretiene y un plantel de actores que en la época del rodaje estaban en plena forma. Hasta ahí todo bien, pero llegamos al gran problema de Días extraños: su exagerada duración. Le sobra metraje a más no poder, pudiendo habernos contado lo mismo en mucho menos tiempo. Y es que casi dos horas y media son demasiadas, además de que estira un final bastante obvio y manido hasta la extenuación. No quiere decir esto que no sea recomendable para todos aquellos que como yo, gustan de ver una buena película de ciencia ficción. Eso sí, con un desarrollo mas lento que el caballo del malo. Advertidos quedais.

Vaya, creo que esto ha quedado más radical de lo que esperaba, casí parece que odio esta película. En fin, ya le ire cogiendo el punto. Hasta la próxima entrega, que quizá llegue antes de lo que pensais.

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